LOCOS DEL BISTURÍ -Sin otros signos de patología concomitante...-

El blog de un antiguo residente de Cirugía cardíaca catalán en tierras gallegas (incluye también los últimos años de Facultad). Actualmente, MIR de Medicina de Familia...

Saturday, March 22, 2008

A VER SI ADIVINÁIS DE QUIÉN SE TRATA...

El monstruito en busca de su bisturí...

Thursday, March 13, 2008

ANATOMÍA DE GRELO. EPISODIO 3

Meredith apenas había tenido tiempo para reponerse de su reencuentro con el Dr. Sapo en el hospital cuando llegó la siempre temida primera guardia. Ésta transcurrió más o menos tranquila a lo largo de la mañana y parte de la tarde hasta la hora del estadillo con la guardia de Medicina Interna. Aquel día entre los internistas se encontraba de guardia el célebre Dr. Gregorio Casa, un médico que aunque borde y brutalmente honesto, era famoso por sus grandes diagnósticos diferenciales. Aquella tarde tocaba comentar el caso de un ancianito de 99 años, demenciado, diabético, hipertenso, dislipémico, cardiópata, broncópata, nefrópata, psicópata, etc. etc. -todos los -ópatas que se os ocurran- con estreñimiento pertinaz. Era un caso complicado dada su comorbilidad -el señor era en sí todo un compendio de Medicina Interna, el Harrison personificado, vamos- aunque en realidad como tántos otros. El buen señor había llegado a las 5 de la madrugada, durante la guardia anterior traído obviamente en ambulancia, ese autobús tán popular entre la población de españolitos enfermos, con el volumen de la sirena bien alto, en consonancia con el grado de la urgencia-; llevaba 48 horas sin ir de vientre y lógicamente aquello requería una consulta urgentísima al hospital tal y como la familia del paciente le hizo saber a la compañera de Meredith que les atendió. Una vez valorado médicamente se descubrió que en realidad estaba impactado. Como la desimpactación farmacológica no resultó demasiado efectiva que digamos, hubo que meter el dedito -ya se sabe: "quien no mete el dedo, mete la pata"- pero el problema es que entretanto llegaron los resultados de la batería de pruebas protocolarias que se le habían solicitado. El EKG mostraba su ya conocida FA que en esta ocasión presentaba una respuesta ventricular rápida que hubo que frenar; el problema es que había un bloqueo de rama izquierda del Haz de His que probablemente sería crónico pero que en el contexto de un paciente hipertenso, dislipémico, diabético y cardiópata, demenciado -en el que la anamnesis orientada a la existencia o no de dolor torácico era cuanto menos imposible- obligaba a descartar un SCA al no disponer en ese momento de informes previos en los que poder apreciar si el BRIHH estaba ya descrito o era de reciente aparición. Para "facilitar" aún más las cosas el paciente estaba seco como la mojama y con su insuficiencia renal prerrenal de rigor. Hubo que ponerle líquidos pero con la mala suerte que al cabo de unas horas acabó entrando en fallo cardíaco yatrogénico con insuficiencia respiratoria asociada y claro está, entonces hubo que ponerlo a mear. Afortunadamente el señor evolucionó bien y mejoró, como no podía ser de otra forma dado que era un veterano de guerra de los hospitales y para cuando Meredith heredó el caso ya había dejado de tirar del aire. Se decidió no obstante que había que comentar el caso con la guardia de MIR dado que el paciente se podía beneficiar de un ingreso corto.
Al Dr. Gregorio Casa le preocupaba más sin embargo la causa subyacente al estreñimiento que trajo al paciente al hospital:
-Humm... Podría ser lupus... O quizás sarcoidosis.
Sacó de su maletín una minipizarra Fisher-Prize y unos rotuladores Vileda y se puso a escribir como un poseso.
-A ver, chicos. Tenemos dos signos clínicos prínceps: estreñimiento de 48 horas de evolución y deterioro cognitivo. ¿Qué más cosas podrían ser? Hay que descartar causas infecciosas y autoinmunes.
Jorge, el co-R de Meredith de Cirugía general se aventuró a replicarle:
-Perdone, Dr. Casa, pero el deterioro general del paciente ya es crónico y es consecuencia de una demencia mixta de origen vascular y senil. El estreñimiento quizás se deba a algunos de los múltiples fármacos que el paciente toma, incluido el tramadol que tiene pautado para aliviar el dolor de su artrosis generalizada.
-Tonterías. El deterioro cognitivo nos está queriendo decir algo, algo que no sabemos interpretar. El cerebro de este paciente es algo así como el marinero de un barco a punto de naufragar que envía señales de s.o.s. para alertar de su situación. Nosotros somos los radioaficionados que tenemos que escuchar esas señales e interpretarlas. Hacerle una resonancia magnética cerebral y un TAC abdominal. Cuándo tengáis esas pruebas nos llamáis y entonces hablamos del ingreso.
Continuará...

Saturday, March 08, 2008

MI ROTACIÓN EN CIRUGÍA


Mi rotación en Cirugía general está, por desgracia para mí, tocando ya a su fin. Y digo por desgracia porque después me tocan los dos meses obligatorios de Urgencias con lo que me tocará pasar todas las mañanas -como mínimo porque cuando tenga guardia será todo el día y la noche enteros- en las trincheras. Será, pues, algo así como bajar desde los cielos directamente a los infiernos (aunque claro está, tiene un "alto interés formativo para el residente" ya que como me dijo una vez un adjunto quirúrgico, la rotación de Urgencias y las guardias de Puerta persiguen como objetivo el enseñar al residente de especialidades -especialmente de quirúrgicas- a eludir el área de Urgencias una vez que éste pasa a ser R mayor o adjunto). Y es que en Cirugía estoy como quiero. Me explico: estoy con una serie de compañeros que son gente estupenda y que me tratan fenomenal; bajo casi todos los días a quirófano sin que me obliguen a pasar la planta (la paso voluntariamente con el adjunto responsable los días que no hay quirófano); me dan bastante cancha (hago las cirugía locales y pequeños pasos de las cirugías mayores); me dejan participar en las cirugías prolongadas y en las urgencias (a día de hoy llevo ya tres apendicectomías laparoscópicas) y la gente del Hospital de Conxo es, en general, muy cordial y colaboradora. Hasta la comida de la Cafetería laboral está bien. He podido incluso participar en actividades complementarias como la disección anatómica al ayudar a uno de mis adjuntos en la disección de la vascularización y la inervación anterior de la extremidad inferior en el cadáver de cara a la preparación de su trabajo del Curso de Doctorado (de ahí la foto superior). Durante estos meses son muchas las cosas que he aprendido y mucho lo que he disfrutado junto a los cirujanos generales, en un Servicio donde el "savoir faire" y la diligencia, pero también el buen sentido del humor y el compañerismo, son la regla.

Vuelve "Anatomía de Grelo"...

EPISODIO 2

Ling Ling ya comenzaba a estar harta. Era su tercer día de rotación en Urgencias y ya se había chupado una mañana entera en las consultas llamadas de “Filtro” por ser aquéllas donde se ve la patología menor, viendo catarros, gripes, amigdalitis, cefaleas tensionales, crisis de ansiedad, roturas de frenillo, cistitis y contusiones varias; y los otros dos días se los había pasado haciendo tactos rectales a viejecitos estreñidos, pautando oxígeno, corticoides y nebulizaciones con broncodilatadores a enfermos broncópatas y cosiendo heridas leves derivadas por algunos médicos de los PACs de las cercanías del lugar. Y, cómo no, desimpactando fecalomas. Aún tenía fresco el recuerdo de su primera desimpactación, el primer día de trabajo. Cómo olvidarlo teniendo en cuenta que acabó llena de mierda. Hasta entonces lo más relacionado con la Cirugía cardíaca de cuanto había hecho había sido poner a mear los fallos cardíacos de pacientes valvulópatas. Y lo que le quedaba…; pues además de la rotación de dos meses en Urgencias le quedaba aún el tedioso martirio de un año entero de guardias de Puerta, algo así como el equivalente al servicio militar obligatorio en la Medicina, el peaje para poder formarse en la especialidad que ella había elegido. Y es que para ir al paraíso, primero debía descender a los infiernos…

Mientras, en el otro control, Meredith pugnaba por hacer entender a los acompañantes de una paciente que en aquellos minúsculos cubículos compartidos por 3 pacientes a la vez únicamente se permitía la presencia de un acompañante por enfermo y no de media aldea como era el caso que le afectaba, a lo que el personal hacía oídos sordos. Finalmente decidió desistir y llamar a Neurocirugía ya que se trataba de una viejecita ensintronada del asilo de la esquina que se había caído de la cama en la que se hallaba postrada desde hacía tiempo, sufriendo un traumatismo craneoencefálico que había derivado en una hemorragia epidural que la mataría si no lo hacía antes una septicemia secundaria a las úlceras de decúbito infectadas a saber por qué malcarados gérmenes que afectaban a varias regiones de la economía corporal de la pobre paciente. Una vez puestas las órdenes médicas -incluido un antibiótico endovenoso de amplio espectro para aquellas úlceras- y ordenado el traslado de la afable ancianita al Área de enfermos críticos, se dirigió al despacho y llamó al neurocirujano de guardia. Le contestó el residente quien le dijo que bajaría enseguida. Media hora después apareció el residente de Neurocirugía acompañado de su adjunto y cuál sería la sorpresa de Meredith al ver que éste último no era otro que: ¡el viejo calvo sobón con halitosis de la que fue la peor noche de su vida! Intentó huir pero ya era demasiado tarde; el “buitre leonado” como ya le había bautizado ya había fijado la mirada en su presa. Se acercó a Meredith y dijo: “Vaya, vaya, ¡qué sorpresa más grata! Y ¡qué pequeño es el mundo!” –a todo esto el residente que le acompañaba miraba a ambos con cara de pasmado sin apenas entender qué pasaba-; “Así que entonces ya conoces a Meredith Grelo…” –añadió-.

- Bueno, digamos que la Dra. Grelo y yo nos conocíamos de vista. A todo esto, soy Derek Sapo. Encantado de conocerte "formalmente", Meredith.

Meredith empezó a sentir una desagradable sensación nauseosa mientras estrechaba la mano de aquel gañán. ¡¿Cómo había podido ser tán estúpida como para haberse dado el lote con semejante engendro?! Y peor aún, ¿por qué todo tenía que salirle tán mal?; ahora resultaba que el “buitre leonado” era un adjunto del hospital donde trabajaba y, en consecuencia, técnicamente era su “jefe”. Durante unos segundos, solamente unos segundos, sopesó la idea de abandonar su plaza y repetir el examen MIR, aunque rechazó inmediatamente dicha opción; y es que ella estaba allí para formarse y llegar a ser una buena cirujana y eso sería precisamente lo que haría, sin dejarse amilanar por nadie, y menos por un neurocirujano calvorota y fondón con halitosis franca.