LOCOS DEL BISTURÍ -Sin otros signos de patología concomitante...-

El blog de un antiguo residente de Cirugía cardíaca catalán en tierras gallegas (incluye también los últimos años de Facultad). Actualmente, MIR de Medicina de Familia...

Sunday, April 21, 2019

EL SÍNDROME WANDERLUST



Mucho ha llovido e incluso escampado desde mis primeros y únicos "pinitos" tímidos con la lengua de Goethe. Por aquel entonces yo vivía en Pamplona y mi pasión por los idiomas -y por otra parte, mis caóticos horarios laborales- me había llevado a contratar los servicios de una profesora particular austríaca, para iniciarme en la lengua germánica. Apenas cursé un año y ya prácticamente olvidé casi todo de esta bonita pero a la vez complicada lengua. Pero de todo lo que aprendí, hay una palabra que ha quedado grabada de forma indeleble en mi memoria:"Wanderlust", una palabra de origen alemán que hace referencia a la pasión por viajar. Un bonito "palabro" que aduce pues a algo con lo que me siento completamente identificado.

Y es que se dice que los millenials son los nómadas de la era digital...

Cada vez que iniciamos un viaje, de un modo u otro e, indefectiblemente, abandonamos nuestro espacio de comfort, iniciando una aventura y una senda no solamente hacia el conocimiento de otras costumbres, países, entornos y culturas, sino también hacia el propio autodescubrimiento. Pocos albergan dudas sobre que viajar enriquece (puede que nos empobrezca un poco pecuniariamente pero lo que sí tenemos claro aquellos que estamos contagiados por el síndrome de Wanderlust, es que viajar enriquece el alma y el espíritu).


La imagen puede contener: una persona, de pie, gafas de sol y exterior



LOST IN EGYPT....


"PERDIDO" EN EL PAÍS DE LOS FARAONES...


De entre mis numerosos viajes, sin duda uno de los mejores... Una trepidante aventura a través del Pasado, paseando entre los restos de unas de las civilizaciones más antiguas y fascinantes de la Historia, en un país que alberga una cultura única y que sobreviene en sí mismo pura arqueología viva...




 Arriba: en el complejo funerario de Saqqara, cerca de El Cairo.


Foto superior: la célebre Esfinge de Giza, guardián impertérrito de innumerables secretos y misterios, muchos de ellos aún por descubrir...

 Arriba: Pirámides de Giza (El Cairo).


Foto inferior: con mis amigos y colegas de aventura, en Abu Simbel, emplazamiento de interés arqueológico que se compone de templos egipcios ubicado en Nubia, al sur de Egipto. Está localizado en la ribera occidental del lago Nasser, a unos 231 km al suroeste de Aswan (como 300 km por carretera), próximo a la frontera con el actual Sudán.








Foto superior: en el bus, durante el trayecto a Abu Simbel, escoltados por un convoy militar para nuestra protección, mientras atravesábamos parte del Desierto Occidental o Líbigo.









 A la derecha: jugando a los arqueólogos, en un país donde cada piedra, cada estatua y cada monumento tiene su propia historia, y a través de los cuales reyes y faraones nos "hablan" desde el pasado... Aunque según los egipcios actuales, es el turista el verdadero "Faraón" del siglo XXI.










Detalle de un bajorrelieve del dios Horus (cabeza de halcón), portando la doble corona de Egipto (Alto y Bajo Egipto), hijo de Osiris e Isis y dios del cielo, junto a su esposa Hathor, diosa del amor, la alegría y la música.















A la izquierda e imagen inferior, Tebas, capital del Imperio Medio e Imperio Nuevo, en el Alto Egipto.






































Foto inferior: foto de grupo en la Ciudadela de El Cairo.




Un viaje sin duda muy recomendable...

Sunday, August 16, 2015

AMANECE EN LA INDIA... Resulta difícil de olvidar mi primer día en el subcontinente indio. Apenas habían transcurrido unas horas desde el amanecer y, tras una pequeña gymcana de casi 12 horas con dos vuelos entre medio, con escala en Doha, Qtar, arribo por fin a la ciudad de Nueva Delhi. Apenas unas horas antes estaba en la vieja Europa y ahora... ahora me encuentro una vez más en Asia y concretamente en el país de Gandhi y de Rabindranath Tagoré. Afortunadamente viajo en verano, con lo que el contraste térmico no es tan intenso. Al fin y al cabo vengo de Barcelona, ciudad donde en el mes de julio se alcanzan temperaturas de 30 pico grados que con la humedad perpetua que castiga a la ciudad se perciben como 40. De forma similar a como si estuviera en casa aunque quizás un poco más intensa, un bochorno de aire caliente y húmedo me recibe a modo de bienvenida en cuanto abandono el recinto del aeropuerto y su aire acondicionado. Empieza entonces la aventura, concretamente la de buscar a mi guía personal que se supone debe estar esperándome en la zona de llegadas del Aeropuerto Internacional Indira Gandhi de Nueva Delhi. Busco infructuosamente entre la marabunta de guías y chóferes que están allí, cartel en mano, a la caza de sus respectivos clientes; aguardo unos minutos... 5... 10... pasa un cuarto de hora. El gentío se empieza a dispersar y los guías y chóferes allá presentes empiezan a abandonar el lugar ya con sus respectivos clientes y sin embargo mi guía sigue sin dar señales de vida. Y allí estoy, en un país nuevo para mí, en otro continente, abrumado por el calor sofocante del clima tropical del lugar y con el sopor y el jet lag propio de un largo viaje transcontinental en el que apenas he pegado ojo... "¡Empezamos bien el viaje!" me digo a mí mismo. Algunos indios se me quedan mirando extrañados de ver a alguien hablando solo y en un idioma extraño. Como mi móvil no tiene activado el roaming me dispongo a buscar un teléfono público para llamar a la oficina de la compañía que gestiona los servicios de guía de mi viaje. Encuentro unos terminales algo anticuados con unos empleados que contabilizan manualmente los minutos de conversación y cobran en función de ellos. Aprovechando que ya he cambiado divisa y dispongo de rupias, me dirijo a ellos y les pido que me marquen uno tras otro los diferentes números de los que dispongo para contactar con la empresa en cuestión pero en ninguno de ellos hay nadie al otro lado de la línea que conteste. Así que ahí estoy yo, tirado en el aeropuerto, sin poder contactar con las personas que tienen el voucher y la documentación de mi hotel en Delhi cuyo nombre desconozco. No obstante, afortunadamente ya soy perro viejo en esto de los viajes y aunque años atrás me hubiera podido embargar el miedo en una situación similar, estando solo y perdido en un lugar remoto, la experiencia es un grado y en parte te hace saborear y disfrutar de la emoción de momentos así, la aventura de valerse por uno mismo en un ambiente extraño, hasta el punto de encontrarle el "gustillo" a retos como este; aunque confieso que por un momento temí que la empresa cuyos servicios había contratado desde España, tan bien referenciada por otra parte en Internet, fuera un timo. Aún así, no me permití el lujo de sucumbir al "pánico" y me dispuse a salir fuera de la terminal del aeropuerto con el objetivo de cazar algún taxi y plantarme en las oficinas de dicha empresa. Y, ¡sorpresa! resulta que fuera también había más guías, y entre ellos estaba el que tenía el correspondiente cartelito con mi nombre. Y es que al parecer no todos tienen permitido el acceso al interior de la terminal (para acceder hay que pasar un control policial en el que les piden una documentación concreta). Solucionado ya este aspecto, mi guía me condujo al coche donde esperaba el chófer que habría de trasladarme a mi hotel. he de precisar que por norma general suelo viajar más en plan "freelance"; no me acaba de convencer lo de tener chófer a lo plan "sibarita" aunque en este caso contraté un viaje personalizado por cuestiones prácticas, para cubrir un itinerario muy completo en pocos días, racionalizando mi tiempo y sacándole el mayor provecho a mi viaje. Pero una vez que nos submergimos en el tráfico de la gran ciudad agradecí profundamente haber tomado esa decisión y no haber cometido la locura de alquilar por mí mismo un vehículo. De hecho ahora entiendo por qué pocas empresas de alquiler de coches los alquilan sin chófer. El tráfico en India es un auténtico caos... (continuará)

Monday, March 17, 2014

Y al final ese niño que hay en ti se hace mayor... Rompes las cadenas que te atan a tu pasado; quemas esas viejas fotografías y esos recuerdos que te atormentan; dejas que el amor y que una nueva primavera irrumpan en tu vida y fundan el hielo de las congeladas carreteras de tu gélido corazón; aprendes a amar la vida y a vivir cada nuevo amanecer como si fuera único, como si fuera el último; sabes que eres una simple gota de un inmenso océano pero aprendes a admirar la belleza de esa inmensidad en la que vives; al fin eres libre en tanto que comprendes que siempre vivirás cautivo de tus sentimientos... Y comprendes que el universo esta llenó de misterios, y de miles , millones de preguntas para las que cada uno de nosotros, cada uno de los millones de habitantes de este planeta somos en si mismos una respuesta porque cada persona con su propia existencia, con la senda que emprende en su vida, con sus experiencias vitales engloba en si misma una única y singular respuesta a la eterna pregunta del por que del milagro de la Vida". Cristian Delgado Domínguez. Diciembre de 2013.

Tuesday, October 25, 2011

DR. ALFRED BLALOCK (1899-1964)




"They say you haven't lived unless you have a lot to regret. I regret... I have some regrets. But I think we should remember not what we lost, but what we've done".

"Where you see risks, I see opportunity".

Tuesday, October 18, 2011




“El corazón del enfermo quedó a plena vista”, escribió el doctor Barnard más tarde, agitándose como un mar embravecido, amarillo por medio siglo de tormentas, pero aún veteado por las azules corrientes de sus profundidades.”

Christiaan Barnard. A propósito del primer trasplante cardíaco de humano a humano.

DEL "BARRACA OBAMA" A LA PERCEPCIÓN DE LA PROPIA MORTALIDAD Y EL CARPE DIEM

Cambiando de tercio... De vez en cuando toca ponerse serio y hacer sitio para ciertas reflexiones que, dada su naturaleza trascendental, deben mantenerse apartadas de toda ironía y sarcasmo. Y es que en la vida de todo médico joven hay lugar para la alegría, la broma y el regocijo pero también para, no tanto las lágrimas, pero sí que como mínimo el recogimiento y la reflexión.

Habitualmente nos mostramos alegres y confiados con nuestros pacientes y colegas; solemos incluso autodotarnos de una "coraza emocional" que nos ahorre el sufrimiento psicológico a la hora de afrontar las muertes y el sufrimiento de nuestros pacientes pero todo esfuerzo es vano a la hora de soslayar ciertos acontecimientos de nuestro día a día en el hospital. Y es que, en un mundo demencial en el que impera el encarnecimiento terapéutico y a los médicos se nos pide que hagamos prácticamente "milagros" para mantener con vida a ancianos deteriorados con una calidad de vida cuanto menos cuestionable, pero en el que la muerte repentina de un paciente joven sigue siendo una tragedia, que tire la primera piedra quién no haya quedado "tocado" alguna vez por exitus de esta índole.

Podemos tratar de adornar el hecho en cuestión con términos médicos como "exitus" o eufemismos tales como "pasar a mejor vida"; endulzarlo con coletillas como "por lo menos ha dejado de sufrir"; o incluso rozar el humor negro con expresiones tipo "palmatoria" o "ser barraca", "Barraca Obama" y otras por el estilo, pero por más que lo intentemos, jamás podemos librarnos de ese regusto amargo y desagradable que deja siempre el ser testigo de una vida humana que se extingue.

El ser humano es per se, un ser reflexivo -aunque en ocasiones nos em
peñemos en demostrar lo contrario con nuestros actos- y en cada uno/a de nosotros hay un filósofo que no puede ni quiere dejarse de plantearse ciertas cuestiones.

Precisamente es sobre la muerte, el dolor y los pacientes terminales sobre lo que tuvimos hoy una interesantísima conversación de éstas de "cafetería laboral de hospital" unas compañeras y yo. No pude dejar de recordar una experiencia que viví con una paciente al principio de la residencia el pasado verano. No soy lo que se dice precisamente una persona mística ni supersticiosa pero hay cosas en la vida que como mínimo dan que pensar.

Lo recuerdo bien. Se trataba de una señora relativamente joven para la media de edad que suelen presentar los pacientes sometidos a cirugía cardíaca; era su segunda intervención por una disfunción de una valvula bioprotésica en posición aórtica. No presentaba excesiva comorbilidad y su estado general era bueno; la primera intervención había tenido lugar unos diez años antes sin incidencias relevantes y nada hacía pensar que en esta ocasión fuera distinto, sin embargo la mañana previa a la intervención cuando pasamos visita, la señora se nos mostró apática y deprimida con la convicción de que en esta ocasión la cosa iba a ir mal y que iba a ser diferente. Y efectivamente lo fue. La intervención fue técnicamente impecable pero no obstante, por alguna razón desconocida, la paciente salió de bomba tras 9 intentos fallidos con aminas a dosis plenas y balón de contrapulsación con ayuda de una asistencia ventricular falleciendo horas después en Rea. Aún a día de hoy el recuerdo de este suceso me deja consternado pues estoy convencido de que la paciente en cierta manera e incomprensiblemente para mí, tenía una premonición, una convicción que en su momento podía parecer irracional o desproporcionada pero que se vio confirmada.

Por supuesto que casos como éste son "habas contadas" como se dice en mi tierra -y afortunadamente- pero no por ello te dejan de tocar la fibra sensible. Y es que, aunque en ocasiones sobredimensionen su padecimiento o yerren en ciertas interpretaciones -como también lo hacemos los galenos-, nadie conoce mejor el dolor y su estado vital que los propios pacientes, que a diario nos enseñan a los médicos cosas sobre el significado de la vida y de la enfermedad, cosas tán importantes y a la vez tán obvias -aunque a veces se olvide- como que la vida es corta y que cada día cuenta (el famoso "Carpe diem!" de los renacentistas). Por eso, y aunque discrepe en tántas muchas cosas con el clero, en una cosa sí que coincido con los dogmas de muchas religiones: debemos regocijarnos y considerarnos afortunados ante cada día nuevo que vivimos.

Recientemente, emulando una de las escenas de la película de Joby Harold "Awake" (2007) (cinta estrenada en España como "Despierto"), me tumbé en una mesa de operaciones de unos de los quirófanos de Cirugía Cardíaca de mi hospital, y traté de ponerme en la piel del paciente que va a ser sometido a una cirugía cardíaca mayor; al igual que el candidato a un trasplante cardíaco Clay Bareford del filme anteriormente citado, traté de imaginarme la hoja del bisturí frío deslizándose velozmente sobre mi piel y realizando su diéresis junto a la del tejido subcutáneo como si de mantequilla se tratara; me imaginé a mí mismo con el tórax abierto de par en par cual libro; con las cánulas que permiten establecer el circuito de circulación extracorpórea que nos permiten realizar a día de hoy los complejos procedimientos quirúrgicos que se llevan a cabo a diario en la cirugía del corazón; me imaginé todo el proceso y traté de hacer mías las emociones que, intuyo, puede experimentar cualquiera de nuestros pacientes; que se duermen con una confianza plena en el equipo quirúrgico y anestésico esperando volver a retomar sus vidas y sus proyectos vitales libres de enfermedad, más o menos conscientes de que pese a todo, puede que jamás lleguen a despertar, que su vida se apague en dicha mesa deo peraciones. Un frío intenso recorre mi espalda; me taquicardizo; siento una especie de vértigo pero finalmente me incorporo y salgo del quirófano convencido de que la vida nos da a diario segundas oportunidades que no debemos desaprovechar... porque nunca sabemos cuándo éstas van a ser las últimas.

El pasado mes de julio hice un curso intensivo de iniciación al Francés. En dicho curso, cómo no, no podía faltar la típica tarea de redactar un pequeño escrito básico en el que usar el vocabulario y las estructuras gramaticales aprendidas y el tema de dicho escrito fue "la familia". Como no tenía que ser basado en hechos reales y yo no quería aportar demasiada información verídica, dejé volar un "poco" la imaginación. He aquí el resultado:



MA FAMILLE



Mon père s'appelle François. Il a 56 ans. Il travaille comme professeur d'Histoire au Lycée de Barcelone. Il a un frère, mon oncle, Jacques. Il est ingenieur industriale, mais il est au chômage et aussi divorcé et sans petite-copine pars que il esst gros et laid. Il n'a pas argent ni voiture et il pense au suicide. Sa fille qui a un beau et svelte phisique avec cheveux blondes et yeux bleus est prostituée et elle est en contact avec le monde de la drogue. Son nome est Isabelle. Elle a un petit-ami qui est un assassin. Il s'appelle Julien et est très sympathique et sociable mais un peu violent dans son travail. Julien est né au Marroc mais il habite actuellement entre Espagne et les États Units, au Bronx.

Sunday, September 05, 2010

Escritos antiguos...

"Los tormentos que asolan la mente son peores que los que mortifican el cuerpo, pues mientras que estos últimos se ensañan sobre la carne, que suele regenerarse y cicatrizar; los primeros lo hacen sobre el espíritu y marcan, pues, de manera indeleble el alma" (Cristian Delgado. Barcelona, 23 de agosto de 2006).

‎"La mayor complicación que existe es hacer que las cosas resulten sencillas" (Cristian Delgado. Agosto de 2006).

Tuesday, August 03, 2010

POEMA

"Tristes pensamientos ocupan su mente,
intensas emociones embargan su alma;
una inoportuna llama arde en su pecho
y le quema,
sin saber ella cómo apagarla.
Ella le amaba,
pero él se fue,
se marchó sin esperarla".

Cristian Delgado.